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Sueños
El gran sol se escondía temprano
y anduve con la luz del tacto.
Apuntalé paredes con maderos hallados
por derrumbes ajenos.
Nunca enterramos vírgenes los túneles
que abrimos a la tierra
pero hace tanto ya, que nadie lo creería.
Iba atado a tus ojos como a un grito
y Bob Marley cantaba, el extranjero,
fui negro de los blancos. No lo olvido.
Y siempre el límite, uno.
Te amé con la amenaza de un minero atrapado
que ha perdido su lámpara en tus huecos
tal vez con la primera mirada del incienso
cuando los españoles.
Sin embargo en tus ojos extrañé las visitas que traían las fiebres de la infancia.
Recordé que el futuro era un niño debajo de la mesa, empujado por el viento de las correas.
Su nombre era una escena en algún paredón
junto a aquellos que sacrifican el silencio
de: Vidario, mexico, 2005
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